La sensibilidad a la insulina es qué tan fácilmente responden tus células a la insulina, la hormona que les indica sacar glucosa de tu sangre. Una sensibilidad alta significa que tu cuerpo elimina el azúcar en sangre sin problemas con una pequeña cantidad de insulina. Una sensibilidad baja (resistencia a la insulina) significa que el páncreas tiene que gritar, bombeando cada vez más insulina para lograr el mismo trabajo. El ejercicio es una de las formas más confiables de mejorarla.

Por qué importa

La resistencia a la insulina está en el origen de muchos problemas de salud, incluida la diabetes tipo 2. Y aquí está la parte que la mayoría desconoce: el ejercicio mejora el manejo de la glucosa a través de una vía que ni siquiera necesita insulina. Las contracciones musculares llevan la glucosa directamente hacia la célula. El efecto de una sola sesión dura hasta 48 horas. Lo que significa que entrenar cada dos o tres días mantiene esa puerta abierta de forma prácticamente continua. Tus músculos se convierten en una esponja de glucosa, y todo lo que viene después se vuelve más fácil.

Cómo usarlo en el entrenamiento

Aquí la constancia le gana a la intensidad. Entrena al menos cada dos días, combinando pesas con cardio, y cubres la ventana de 48 horas de forma continua. Ambos tipos ayudan. Levantar pesas construye más músculo, y más músculo significa más espacio de almacenamiento para la glucosa. El cardio, incluido el trabajo suave en Zona 2, mejora qué tan bien ese músculo usa el combustible.

Las cosas pequeñas también cuentan. Una caminata de 10 minutos después de las comidas reduce de forma medible el pico de glucosa. Si tienes diabetes o tomas medicación para el azúcar en sangre, consulta a tu médico antes de hacer cambios importantes.

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Profundiza más

Los estudios detrás del efecto de 48 horas están aquí: Ejercicio e investigación sobre la sensibilidad a la insulina.