El umbral de lactato es la intensidad de ejercicio donde el lactato se acumula en tu sangre más rápido de lo que tu cuerpo puede eliminarlo. Por debajo de esa línea, el esfuerzo se siente controlado y podrías seguir así por mucho tiempo. Por encima, llega el ardor, la respiración se vuelve entrecortada, y el reloj empieza a correr. Es la frontera fisiológica entre el cardio fácil y el cardio duro.

Por qué importa

Primero una aclaración rápida: el lactato no es el villano que lo pintaron. En realidad es un combustible que tu cuerpo recicla. El umbral importa porque marca el punto donde la eliminación ya no puede seguir el ritmo, y todo lo que viene con el esfuerzo de alta intensidad se acumula a partir de ahí.

Tu umbral predice el rendimiento de resistencia mejor de lo que lo hace el VO2 max. Dos corredores pueden tener el mismo VO2 max, y el que sostiene un porcentaje más alto de ese valor antes de cruzar el umbral gana la carrera. También es el ancla de las zonas de entrenamiento: la Zona 2 se ubica justo por debajo de tu primer punto de inflexión del lactato, y el trabajo tempo se ubica cerca del segundo. Si haces tus días fáciles por encima del umbral, dejan de ser días fáciles. Ese es el error más común en el cardio.

Cómo usarlo en el entrenamiento

No necesitas un análisis de sangre. Usa la prueba del habla: por debajo del umbral puedes hablar en oraciones completas, cerca de él consigues frases cortas, por encima solo palabras sueltas.

Para elevarlo, pasa la mayor parte de tu tiempo de cardio por debajo de él (volumen fácil en Zona 2) y añade una sesión tempo semanal en o justo debajo del umbral: 20 a 40 minutos a un ritmo cómodamente duro y sostenible. Con los meses, el ritmo que puedes mantener con ese mismo esfuerzo va subiendo poco a poco. Ese avance gradual es todo el juego.

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Descubre cómo el umbral ancla el entrenamiento fácil en nuestro desglose de la investigación: Investigación sobre el entrenamiento en Zona 2.